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Ronald Gómez, hermano de la primer teniente Karen Gómez Gutiérrez: “Mi hermana está presa por preguntar”

Había trascurrido más de un mes desde que su pareja y padre de sus dos hijos había sido detenido repentinamente, en diciembre, después de haber pedido su pase a retiro de la Fuerza Armada. La primer teniente Karen Nayarit Gómez Gutiérrez acudía contantemente a las instancias militares a preguntar por el coronel (Ej) Carlos Jesús Sánchez Vásquez, pues desconocía su paradero, no entendía –porque hasta ese momento no había información oficial– por qué estaba detenido y mucho menos que no tuviese acceso a verlo ni a ser informada de lo que ocurría. El prolongado silencio institucional la llevó a denunciar la desaparición del padre de sus niños de 11 meses y 2 años de edad ante la Fiscalía General de la República adonde introdujo un escrito dirigido a Tareck William Saab en vista que en la Fiscalía Militar tampoco había obtenido respuesta. Pero fue más allá y también denunció la desaparición ante Hélene Devaux, coordinadora de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU.

Preguntar demasiado y denunciar la llevaron a prisión. El 22 de enero de 2024 fue detenida por la DGCIM cuando acudió al Zodi (Zona Operativa de Defensa Integral) de Guatire tras recibir una llamada telefónica. Estaba en su casa porque desde hacía más de dos años no ejercía su cargo para poder dedicarse a sus niños. Aunque nunca se separa de ellos, los dejó al cuidado de unos vecinos mientras asistía a la reunión con la expectativa de que le informaran la situación de su pareja. No fue así. Desde ese día no ha regresado a su casa ni ha podido abrazar a sus niños.

Quedó detenida al ser señalada de formar parte de actos de conspiración. Al día siguiente, el 23 de enero, fue degradada y expulsada de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana junto a otros 32 oficiales, entre ellos su pareja, en un acto desprovisto de los rigores de la normativa y los procedimientos judiciales y procesales castrenses con el argumento de estar “implicados en conspiraciones mediante la planificación de acciones criminales y terroristas para atentar contra el sistema de gobierno legítimamente constituido, las autoridades e instituciones del Estado y el pueblo venezolano, contemplando incluso, el asesinato del primer mandatario nacional, todo lo cual representa Actos de Traición a la Patria”, se lee en el comunicado del Ministerio de la Defensa.

Días después, el fiscal general de la República la vinculó con el caso “Brazalete blanco” por el cual también fue detenida la defensora de derechos humanos Rocío San Miguel. Según su versión, Karen era la encargada de conseguir el material médico y atender a los heridos en caso de presentarse un combate durante la conspiración. “Mi hermana jamás ha visto a esa señora, no la conoce ni sabía que existía. Las ‘pruebas’ que dijo que encontraron son un tensiómetro digital que es de mi madre que es hipertensa y dejó la última vez que visitó a mi hermana, y cuatro pares de guantes quirúrgicos que ella usa para trabajar y que en definitiva cualquiera puede tener en su casa”.

Karen Gómez es una joven de 29 años de edad, oriunda del estado Mérida. Como es característico de los andinos, es una mujer sumisa y tranquila, entregada a su hogar. Vio en el mundo militar una opción para tener oportunidades de una mejor vida, pues sus padres no tenían los recursos para enviarla de estudiar en una universidad. A su mamá no le gustaba la idea, pero la apoyó. A Karen nunca le gustaron las armas, por eso se especializó en fisioterapia. La única vez que estuvo en un puesto militar propiamente dicho fue recién graduada cuando estuvo asignada en la frontera, recuerda su hermano Ronald Gómez, quien confiesa que vive en una angustia constante desde que su hermana fue detenida.

Durante dos meses exactos la familia de la primer teniente Karen Gómez no tuvo acceso a ella ni en persona ni a través de llamadas telefónicas. Ni siquiera tenían certeza de que estuviese viva. Su hermano afirma que en todo ese tiempo solo sabían de ella a través de las alocuciones del fiscal general en las que la mencionaba. Tampoco sabían a dónde había sido trasladada. Dos meses en los que sus niños, ahora al cuidado de la abuela materna, han llorado desesperadamente y comenzaron a enfermarse por la ausencia de su madre. La bebé de 11 meses de nacida aún es lactante, por lo que la separación repentina de su madre ha sido un cambio abrupto que ha impactado en su bienestar. Ha presentado fiebres, diarreas, vómitos y otros malestares y ya se determinó que es por la zozobra de no estar con su madre. El más grande, de apenas 2 años llora desconsolado, pregunta por ella todo el día, cuando su tío y otros familiares lo llaman por teléfono solo pregunta por ella. Nunca habían estado separados.

Para los adultos de esta familia andina tampoco ha sido fácil. Su hermano Ronald emigró hace algunos años, vive en una desazón y angustia diaria sin saber si su hermana está bien y teme por sus sobrinos. La mamá, una señora mayor, es hipertensa, tiene noches de insomnio, llora constantemente y pasó de necesitar cuidados a cuidar a sus dos nietos. Sus primos, casi todos fuera del país desde hace varios años, están abocados a las noticias que puedan encontrar en internet sobre Karen, están pendientes y preocupados por su tía y buscan maneras de ayudar.

“Ella es una persona amorosa, muy apegada a sus niños y su pareja, tanto que dejó de trabajar para estar en su casa atendiendo a mis sobrinos, ella soñaba con ser mamá y tener un hogar. Me duele mucho que le esté pasando esto tan terrible, sé que ella debe estar sufriendo mucho separada de sus hijos. Esto nos ha quebrado a todos en la familia y nos ha hecho mucho daño”, dice su hermano.

Cuando se cumplían dos meses de la detención finalmente Karen pudo ser visitada por su mamá que viajó 13 horas en bus desde Mérida para verla. Le llevó artículos de uso personal que le pidieron y “en medio de todo la encontró bien”, afirman familiares. Está detenida en la DGCIM de Boleíta, donde también hay otras mujeres presas políticas.

En esa primera visita la primer teniente Karen Nayarit Gómez Gutiérrez insistió en su inocencia. Su familia pide a las autoridades que garanticen el debido proceso y sea liberada pronto, pues no hay nada en su contra que pueda involucrarla con una conspiración y sus pequeños hijos la necesitan. //

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