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Carta a Antonio Guterres, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas

Estimado Sr.                                                                                   

Antonio Guterres

Secretario General de la Organización de Naciones Unidas

Reciba ante todo un cordial saludo. Nos dirigimos a usted en calidad de representantes de diversas organizaciones de la sociedad civil venezolana, en el día de los derechos humanos y en el marco de la conmemoración del 75 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, con la intención de compartir nuestra visión sobre la necesidad de una diplomacia más efectiva, centrada en derechos, que reoriente la visión del trabajo de la Organización de Naciones Unidas hacia Venezuela. 

Los próximos dos años se perfilan como una oportunidad para la transformación pacífica del conflicto en nuestro país. La celebración de una elección presidencial en 2024, y procesos electorales que renovarán todos los cargos de elección popular en 2025, enmarcados en un acuerdo entre facciones políticas, generan la posibilidad de avanzar en la reinstitucionalización democrática y crear las condiciones necesarias para reconstruir la confianza, restaurar el estado de derecho, y así emprender la búsqueda de justicia y paz duraderas. En este sentido, saludamos sus recientes declaraciones del 26 de octubre, en las que instó al gobierno a respetar plenamente los derechos políticos y electorales de la ciudadanía. 

La sociedad civil venezolana tiene una larga trayectoria de colaboración con las agencias de Naciones Unidas. Actualmente, interactuamos con la arquitectura humanitaria, la Oficina del Alto Comisionado y su equipo en el terreno, la Misión Independiente de Determinación de los Hechos, distintos Comités de Tratado y Procedimientos Especiales, y con el asesor de Paz y Democracia, para hacer efectiva la defensa y protección de los derechos de las y los venezolanas en el marco del Sistema Universal. Es desde el pleno conocimiento y el compromiso con el trabajo de Naciones Unidas, que enviamos esta carta y ofrecemos tanto consideraciones como propuestas que desearíamos sean tomadas en cuenta para la generación de una estrategia coordinada y efectiva de la Organización en y hacia Venezuela. 

En dos oportunidades nos hemos dirigido a la Secretaría para expresar preocupaciones específicas sobre la actuación de la Organización hacia la crisis venezolana: en 2016 alertamos sobre la severidad de la Emergencia Humanitaria Compleja, y sobre las consecuencias que tenía el silencio de las agencias en terreno para activar la necesaria respuesta internacional. Las dimensiones humanitarias de la crisis de origen político fueron reconocidas por el Secretario Ban Ki Moon en agosto de 2016. A pesar de la alerta temprana, la respuesta fue tardía, dando inicio a la arquitectura humanitaria en 2019. 

Ese año, nuevamente nos dirigimos a la Secretaría, solicitando que se instara a las agencias y clústers a actuar de acuerdo con los principios humanitarios, separando el trabajo humanitario de la asistencia técnica y garantizando la participación de la sociedad civil. Ambas misivas, al igual que la presente, comparten un mensaje central: la actuación de la ONU en Venezuela debe estar orientada sobre todo a velar por el máximo estándar de goce de derechos para todas las personas. Sus esfuerzos por asistir y proteger deben abocarse primero a la población, y debe alentar la búsqueda de justicia para las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos. Para realizar estas aspiraciones, es necesaria una diplomacia efectiva y coordinada desde la Organización.

El Estado venezolano está en mora con el sistema de Naciones Unidas y con el cumplimiento de sus obligaciones internacionales. Suma más de tres mil recomendaciones, en su gran mayoría sin implementar, de mecanismos de protección, comités de tratado, el examen periódico universal, entre otras. Las organizaciones independientes hemos demostrado y denunciado de forma reiterada la falta de voluntad del Estado por cumplir e implementar estas recomendaciones. A pesar de ello, en los foros intergubernamentales pareciera que se instala la opinión de que existe una mejora de la situación humanitaria, de derechos e institucional. Esta falsa narrativa invisibiliza el sufrimiento de los millones de venezolanas y venezolanos que atraviesan una Emergencia Humanitaria Compleja, y de aquellos que conforman la crisis de movilidad humana más numerosa del hemisferio. Además, dificulta el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil, que hemos actuado como muro de contención en favor de una población con cada vez menos recursos y bajo riesgo de persecución. 

Notamos con preocupación que actuaciones de distintas agencias y mecanismos de la Organización, contribuyen a esta imagen. Podemos citar como ejemplo los nombramientos de representantes del Estado venezolano a una vicepresidencia en la Reunión de Estados Parte a la Convención contra la Tortura de 2023 y la relatoría de la Tercera Comisión de la Asamblea General. Entendiendo que estas designaciones son decisiones de los Estados miembros, e implican únicamente funciones administrativas temporales, las mismas contribuyen a la narrativa que avanza el Estado de una supuesta cooperación y mejoría.

El caso de la Reunión de Estados Parte a la Convención contra la Tortura es particularmente grave, ya que Venezuela tiene un retraso de 5 años en la presentación de su informe periódico al Comité correspondiente. Además, la situación en curso en la Corte Penal Internacional, que ha contado con la participación de +8900 víctimas en la etapa de pre-juicio, incluiría investigaciones del crimen de tortura. 

La política de “ambigüedad constructiva” que se ha aplicado en el trabajo de ONU en Venezuela, basada en la necesidad preponderante de mantener relaciones amistosas con distintos entes gubernamentales, ha comprometido la credibilidad de la información publicada, la independencia con la que la Organización puede pronunciarse ante ciertas situaciones, e incluso el cumplimiento del mandato de algunos mecanismos. 

La participación del Estado venezolano en instancias multilaterales, y la presencia de agencias de Naciones Unidas en el terreno, debería aumentar el escrutinio en materia de estándares internacionales de derechos humanos y cumplimiento de buena fe de las obligaciones, incluidas las recomendaciones, como medida de la verdadera cooperación del Estado y transformación de la situación de afectación de los derechos humanos. Además, debería evitar ampliamente el contribuir a la narrativa de una crisis superada, que es demostrablemente falsa, y que se erige a expensas de la población y la búsqueda genuina de soluciones duraderas y sostenibles.

Consideramos entonces que una diplomacia efectiva, centrada en derechos, que pueda coordinar y re-orientar el trabajo de la ONU en Venezuela en el contexto de oportunidad que presentan los próximos años electorales, debe:

  1. Procurar que la actuación de las distintas agencias y mecanismos sea complementaria, coherente y coordinada: todas las representaciones de Naciones Unidas deben insistir en la exigencia del cumplimiento de las obligaciones del Estado según estándares internacionales. Se debe promover la comunicación y coordinación entre agencias y mecanismos para lograr la mayor efectividad en la exigencia de derechos y la protección a la población. Impedir que exista esta comunicación, como ha sido el caso para la MIIDH y la OACNUDH, que entorpece los esfuerzos coordinados por mejorar la situación de derechos humanos.
  2. Priorizar la atención humanitaria de la población en el terreno, y atender a la población migrante y refugiada venezolana: la crisis venezolana se encuentra entre las más sub-financiadas del mundo; la insuficiente atención que se ha dedicado a las necesidades humanitarias ha contribuído al aumento sostenido del flujo migratorio, conformado por personas que se desplazan en condiciones precarias y que con frecuencia requieren protección internacional. La administración por parte de la ONU del Fondo Humanitario acordado en México en 2022, debe incluir un compromiso de transparencia, reducción del gasto burocrático y maximización de impacto para el beneficio de las y los venezolanos.
  3. Monitorear la situación de libertades democráticas y derechos humanos en el contexto electoral y pronunciarse oportunamente: es necesario mantener el escrutinio sobre el Estado en el bienio electoral 2024-2025. El cumplimiento e implementación de las recomendaciones de mecanismos especializados debe ser la medida para evaluar el avance de la situación en materia de derechos civiles y políticos; específicamente las recomendaciones del Comité de Derechos Humanos, la Misión de Observación de la Unión Europea 2021 y las emanadas de la visita del Grupo Técnico de Asistencia Electoral de Naciones Unidas, serán de gran importancia para aprovechar la oportunidad de reinstitucionalización democrática que se presenta. En este sentido, la publicación del informe del panel de expertos de Naciones Unidas sería de gran contribución a la exigencia de garantía de condiciones electorales para los comicios venideros.
  4. Velar por la protección del espacio cívico y denunciar las amenazas a personas defensoras, periodistas, disidencia política, liderazgos indígenas, gremiales, sindicales, estudiantiles, entre otros. Las represión y persecución aumentan en períodos preelectorales y electorales; lo que ha se ha estado evidenciando. El equipo de la OACNUDH en el terreno debe acelerar la adopción e implementación de un marco de protección de respuesta rápida para personas en riesgo de persecución. Las declaraciones de las instancias internacionales han tenido un efecto disuasivo en algunas oportunidades, y es necesario que los representantes de Naciones Unidas asuman esa responsabilidad de protección al máximo de su capacidad.
  5. Incorporar la importancia de la búsqueda de justicia en los pronunciamientos sobre la crisis venezolana: en los llamados que se hagan desde Naciones Unidas a encontrar una solución a la crisis venezolana, es necesario incorporar la garantía de justicia para las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos. Las negociaciones, la vía electoral, y en general las soluciones de carácter político, deben ir acompañadas, además de una respuesta humanitaria y de derechos, por un reconocimiento de las graves violaciones cometidas y mecanismos de justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición para las víctimas.

Las organizaciones de la sociedad civil venezolana seguiremos trabajando con los distintos mecanismos de las Naciones Unidas para contribuir a la defensa y protección de los derechos de la ciudadanía. Aspiramos a que se consideren las propuestas que hemos ofrecido, como necesidades esenciales para un liderazgo diplomático que sea capaz de apoyar a las y los venezolanos en la construcción de soluciones duraderas y sostenibles, garantizando el respeto de los derechos humanos, justicia para las víctimas y la construcción de paz. 

Atentamente,

Acceso a la Justicia
Acción Solidaria
Agencia Cojedeña de Investigación
ALFAVIC Venezuela
Aula Abierta
Asociación Cauce
Asociación Civil Gente del Petróleo
Asociación Civil Médicos Unidos de Venezuela
Campo ONG
Caleidoscopio Humano
Casa de Venezuela New England
Cátedra de DDHH – UCLa
CECODAP
Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (CDH-UCAB)
Centro de Justicia y Paz (CEPAZ)
Centro para la Paz y Derechos Humanos de la Universidad Central de Venezuela
Civilis DDHH
Comité de Víctimas de Crímenes de Lesa Humanidad
Comité en defensa de los DDHH de los pensionados, jubilados, discapacitados y Adultos Mayores
Defensactiva
Defiende Venezuela
EPIKEIA Derechos Humanos
Fuerza Ecológica Calabozo (FECOLCA)
Funcamama
Fundación Espacio Abierto
Fundación Iribarren Lucha
Fundación para el desarrollo, las artes y la acción social
FundaRedes
Gritemos con Brío
Ideas por la Democracia
Iniciativa de Inclusión Social A.C.
Justicia, Encuentro y Perdón
Justicia y Proceso Venezuela
Justicia y Verdad
Laboratorio de Paz
Monitor de Derechos Humanos
Monitor Social A.C.
Movimiento Ciudadano Venezolanos en el Mundo
Mulier
Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de los Andes
Observatorio Global de Comunicación y Democracia
Observatorio de Violencias LGBTIQ+
Observatorio Venezolano de Violencia
Odevida, Capítulo Venezuela
Organización de Familiares de Víctimas de Ejecuciones Extrajudiciales (ORFAVIDEH)
País Plural
Peace for Venezuela
Prepara Familia
PROMEDEHUM
PROVEA
Red de Activistas Ciudadanos por los Derechos Humanos (REDAC)
Red de Observación Electoral de Asamblea de Educación
Red DDHH Lara
Red por los Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes (REDHNNA)
Resonalia
Sepeel
Sinergia
Stop VIH
Unión Afirmativa
Vicaría de DDHH del Estado Lara
Voto Joven

Carta a Antonio Guterres, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas – CEPAZ
Reciba ante todo un cordial saludo. Nos dirigimos a usted en calidad de representantes de diversas organizaciones de la sociedad civil venezolana
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