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Clara Ramírez, directora (e) de FundaRedes FundaRedes es una organización resiliente y brinda esperanza a los demás

¿Cómo ha sido en líneas generales asumir la dirección de una organización cuyo director y líder está detenido desde hace más de dos años y en medio de las dificultades para ejercer la labor en vista de las acciones que atentan contra el espacio cívico en el país?

El riesgo que representa FundaRedes para los activistas y defensores que hacemos parte de la organización ha existido previo a la detención de Javier Tarazona dadas las denuncias que hemos realizado por años de los hechos que ocurren en los estados fronterizos donde la violencia, la presencia y acción de grupos armados irregulares es evidente. Sin embargo, posterior a la detención de Javier Tarazona consideramos que era inminente que la organización continuara con su labor porque trabajamos por y para las comunidades, esa ha sido la concepción desde la creación de lo que fue FundaBriceta que posteriormente se convirtió en lo que es hoy FundaRedes. No es menos cierto que también debíamos mantenernos en pie porque el director general, el creador, estaba preso y se convirtió en esa víctima principal de la cual nosotros teníamos que ser la voz y la representación, no solo a nivel local y nacional, sino también a internacional para visibilizar su detención arbitraria.

No ha sido un trabajo fácil durante estos dos años y medio, pero lo seguimos haciendo. Hoy, con satisfacción, podemos decir que FundaRedes continúa realizando su trabajo de documentación, de investigación, de denuncia y dando a conocer los resultados de ese trabajo a través de sus diversos informes. También seguimos con nuestras incidencias ante instancias locales, nacionales e internacionales. Y, por supuesto, tenemos como punto primordial de nuestra agenda la visibilización de la situación de nuestro director general.

¿Cómo ha sido la transición del rol que ejercía anteriormente en la organización y los retos que ha debido afrontar para dirigir el equipo?

Ha sido un cambio radical ya que mi papel en FundaRedes era coordinar el área de documentación que tenía la atención a las víctimas y llevar la relación y la planificación de las acciones posteriores a esa atención. También tenía a mi cargo el área de derechos humanos que abarcaba brindar recursos para los informes de la organización y llevar a cabo la incidencia internacional de la organización. Esas eran mis funciones puntuales y luego, dada la detención de Javier Tarazona, asumir la dirección de la organización ha sido un cambio radical porque ahora no solamente sigo llevando a cabo las acciones que realizaba, sino que ser la representante de una organización que tiene un liderazgo a nivel nacional, a nivel internacional, tiene un reconocimiento, pues finalmente de mí depende que la organización siga adelante. Entonces realmente ha sido una responsabilidad seguir al lado del equipo que ha permanecido con nosotros pese al contexto adverso que hemos vivido, puedo decir que esto se ha logrado no por Clara Ramírez, sino por el apoyo que he tenido de todo el equipo de FundaRedes que ha permanecido aquí con nosotros.

¿Cómo ha impactado en el equipo la detención de su director y cómo ha tenido que afrontar esa circunstancia?

Al principio fue una situación que nos dejó desconcertados. Si bien trabajar en FundaRedes ha implicado riesgos de los cuales todos somos conscientes no es menos cierto que no nos plateamos que Javier iba a estar detenido, no veíamos esa posibilidad. Por lo que luego de la detención todos tuvimos unos meses en los que nos sentíamos culpables de continuar con nuestras vidas mientras que la vida de Javier, de alguna manera, estaba paralizada con esta privación ilegítima de su libertad. Entonces, es algo que directa o indirectamente impactó en todo el equipo. Luego, al cabo del tiempo y conversándolo con especialistas y con compañeros que han vivido situaciones similares comprendimos que el hecho que él esté preso no es culpa de ninguno de nosotros, sino que es una consecuencia de lo que vive Venezuela, de ese contexto de criminalización a la defensa de los derechos humanos.

Al inicio, algunos de nuestros compañeros dejaron de trabajar en la organización porque por presión de sus familias sentían miedo y evidentemente el miedo en esta situación es un sentimiento totalmente válido. También en el equipo se han generado crisis de ansiedad, crisis depresivas, para las cuales hemos requerido ayuda de especialistas.

Sorprendentemente, la organización no solo se ha mantenido a flote y activa, sino que se han renovado con nuevos productos y nuevos proyectos…

Sí, en medio de todo ha sido extraordinario, contamos con muchos jóvenes profesionales en nuestro equipo que están aportando ideas increíbles a la organización que en la medida de lo posible estamos poniendo en práctica. Nos hemos ido adaptando a las nuevas tecnologías, a ser más creativos, a mostrar la información de otra manera para que le llegue a más personas y en otros formatos, sobre todo al público joven que tal vez ha sido víctima de grupos armados irregulares y no lo sabe porque en su contexto diario lo han normalizado.

Tenemos un equipo en el área de comunicaciones que explora nuevos contenidos y todos los activistas también se han sumado a eso. Incluso hay caras nuevas en algunos productos, pues a quienes manejan la información de primera mano también los hemos motivado a que sean las caras de estos informes porque pueden hablar con propiedad y hemos recibido un feedback muy bueno de eso.

¿Cómo ha sido para la organización el proceso judicial contra Javier Tarazona que afronta por tercera vez el reinicio del juicio en su contra?

Desde el día uno, es decir, desde el 2 de julio de 2021, esto ha generado cierta inestabilidad para el equipo porque uno no sabe a qué se está enfrentando. Y el hecho de que por tercera vez se haya ordenado el reinicio del juicio demuestra lo que muchas organizaciones aliadas han denunciado y es que en Venezuela no existe independencia judicial, es claro que no existe separación de poderes y vemos cómo en muchos asuntos políticos se toma al sistema de justicia para que maniobre y para que sea ese verdugo en contra de ciertas víctimas. Hoy vemos cómo en Venezuela hay aproximadamente 300 presos políticos entre los que está Javier Tarazona y eso genera un impacto fuerte, nos dimos cuenta, por ejemplo, cómo algunas personas en las comunidades no nos querían recibir porque la gente creía que estábamos con el Sebin en la espalda y nadie quería vincularse con nosotros, incluso de otras organizaciones aliadas no querían venir a actividades que convocaba a FundaRedes porque les daba miedo. Y uno lo entiende, es un contexto totalmente adverso, un contexto opresivo que nos hace vulnerables, nos hace presa fácil del Estado venezolano porque aún sin pruebas –como es el caso de Javier Tarazona– a cualquiera pueden detener independientemente de lo que haga. Su detención arbitraria tocó directamente a varias familias, porque recordemos que a Javier lo detuvieron junto con su hermano y junto con Omar de Dios García, que era nuestro coordinador en el estado Falcón, e incluso en muchas víctimas de violaciones de derechos humanos cuyo primer recurso era acudir a FundaRedes para pedirnos acompañamiento. Se abstenían de hacerlo porque sentían miedo y pensaban que si entraban a la sede de FundaRedes el Sebin se los iba a llevar.

Para nosotros ha sido doloroso ver cómo Javier tiene que ir nuevamente al Palacio de Justicia a enfrentarse a un reinicio de juicio desde cero, luego de que en el juicio anterior ya habían evacuado la mayor cantidad de pruebas, donde incluso Javier, frente al juez, había reconocido a funcionarios que lo torturaron cuando lo detuvieron y cuando lo ingresaron a la sede del Helicoide, que hoy Javier Tarazona tenga que ser una víctima a la que están revictimizando al tener que volver a sentarse frente a sus torturadores, tener que pasar otra vez por este proceso es evidencia de cómo actúa el Estado venezolano y cómo quiere seguir manteniendo a los presos políticos sometidos a procesos absurdos, arbitrarios e incluso ilegales a todas luces.

¿Cómo es la situación de Javier Tarazona actualmente?

Nosotros hemos denunciado junto con su familia que su salud se ha desmejorado tristemente desde que está detenido y no es un discurso trillado ni vacío ni inventado. Desde el primer día denunciamos que Javier Tarazona tenía una situación de salud complicada con patologías cardíacas y respiratorias. Y cuando eso –hace dos años– hablábamos de un diagnóstico de dos patologías y hoy día tiene 11, su familia lo denuncia constantemente, se trata de una persona que consume 19 medicamentos diarios  ¿qué persona puede estar bien cuando consume 19 medicamentos diarios? ¡Ninguna! Entonces vemos cómo todo eso ha sido consecuencia de una detención arbitraria.

Él siempre está pendiente de cómo está la organización, y le retransmite su familia que está muy agradado con lo que estamos haciendo y nos manda palabras de aliento consciente de que estamos tomando las decisiones correctas para seguir impulsando la organización, no solo a nivel nacional, sino incluso a nivel internacional.

En cuanto al impacto de las denuncias que hace la organización ¿existe algún balance positivo?

Desde la existencia de FundaRedes realizamos incidencias y denuncias ante los organismos locales y nacionales, pero estas no han sido atendidas. Nosotros las seguimos haciendo porque debemos agotar las instancias tal como lo prevé el ordenamiento jurídico de nuestro país y porque sabemos que en un corto, mediano o largo plazo, cuando nos sentemos ante instancias internacionales con los representantes del Estado venezolano o en un proceso de justicia transicional quedará por sentado que esas situaciones se denunciaron y estaban en conocimiento del Estado. Por eso nuestra premisa siempre ha sido denunciar e instamos a aquellas víctimas de violaciones de derechos humanos a denunciar y acudir a las instancias nacionales, pese a que de antemano sientan que no hay garantía de justicia ni de investigación ni de acompañamiento por parte de las autoridades correspondientes. De allí que desde el año 2019 hemos visibilizado los estados fronterizos donde la violencia es latente y hemos visto cómo esa información ha tenido un impacto no solo a nivel local sino que vemos cómo los medios de comunicación nacionales e internacional han tomado esta información para retransmitirla, nos hemos convertido en una fuente primaria de información y esto lo hemos logrado a través de un arduo trabajo. Sin embargo, nadie mira hacia la frontera con esa perspectiva de violencia, siempre se le ha visto con la perspectiva de contrabando, de ilegalidad, pero nunca se había tomado en cuenta que somos de los estados más violentos del país; por ejemplo, Táchira es donde más personas desaparecen y eso ahora se conoce gracias al trabajo de FundaRedes, incluso muchos familiares de estas personas desaparecidas han logrado conectarse o trabajar en la búsqueda y localización a gracias a nuestra organización.

¿Cómo se siente como mujer y como profesional ante este reto que tiene por delante?

Me siento orgullosa de llevarlo a cabo. Siento que con la situación arbitraria que está viviendo Javier cada uno de nosotros en el equipo tenía una responsabilidad y si en ese momento mi responsabilidad era asumir la dirección lo hice sin pensarlo porque lo que buscábamos era que la organización continuara su trabajo y ser los defensores de Javier Tarazona. Hoy por hoy ha sido, sin lugar a dudas, un reto para mí dirigir una organización. Tengo aproximadamente 13 años trabajando en temas de derechos humanos, siempre había pertenecido a varias organizaciones, pero como una coordinadora regional o como una asesora legal, como alguien que manejaba las incidencias internacionales, pero nunca dirigiendo a una organización. Así que en primer lugar, eso representó un reto del que dos años y medio después puedo decir con satisfacción que se ha llevado de la mejor manera, que se ha cumplido. No ha sido un camino fácil, sobre todo cuando tratamos temas tan delicados y la gente, en algunos casos, pretende menospreciar que una mujer esté hablando de eso. Pero finalmente con el tiempo hemos demostrado que no solo soy yo, sino que hay otras mujeres en el equipo que también están hablando de lo que pasa en este país y en la frontera. Puedo decir con satisfacción que cuando Javier salga de este proceso injusto hay una organización para entregarle, una organización con muchos proyectos, con muchos planes, con muchas ideas y con un gran equipo que sin lugar a dudas lo está esperando.

Para terminar, ¿cómo definiría a la FundaRedes de hoy en pocas palabras?

FundaRedes es una organización resiliente, que ha resistido y gracias a eso es una organización que tiene esperanza y que brinda esperanza a los demás. //

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